• A. Bravo

Charla sobre Ansel Adams.

Actualizado: 15 mar

En la tarde/noche del lunes 7 de marzo, nuestro socio y amigo José María Ballester nos ha deleitado con una gran charla sobre uno de los grandes, Ansel E. Adams.

Ansel Easton Adams nació en 1902 en San Francisco, cerca del parque nacional de Yosemite, donde tomó la mayoría de sus fotografías más famosas. Un viaje familiar cuando contaba 14 años al Parque de Yosemite cambiaría su vida, aportándole una nueva forma de dedicación. Sus padres le regalaron una cámara para la ocasión, una Kodak Box Brownie que le permitió no sólo tomar contacto con la fotografía sino con la propia naturaleza.

Si bien la fotografía y el piano compartieron su atención durante su edad adulta temprana, alrededor de 1930 Adams decidió dedicar su vida a la fotografía, y su formación de la música le llevó aplicar la anotación musical al sistema de zona, llevando cada escala al campo de la fotografía.

Fue uno de los primeros fotógrafos en ver que la fotografía constaba de un proceso con dos situaciones totalmente independientes, primero en la toma y, después, en el laboratorio, durante el positivado del negativo, muchas veces con grandes y pesadas placas de cristal. Trabajaba con los tiempos, para imprimir en sus fotos una atmósfera concreta.

Con Adams nace una forma de pensar y trabajar la fotografía que se ha mantenido hasta nuestros días, incluso en fotografía digital.

Dedicó toda su vida a fotografiar la naturaleza de Estados Unidos y con su obra consiguió la declaración de varios parques naturales como reservas nacionales.

Una clara característica de la fotografía de Adams es la gran profundidad de campo. Los diafragmas cerrados le permiten captar con detalle todos los elementos en sus fotografías. El sistema en cuestión se basa en el hecho de que el fotómetro de la cámara siempre evalúa la zona medida como un gris medio.

Era un maestro de gran minuciosidad, hasta el punto de realizar decenas de copias en el positivado antes de conseguir la que él consideraba perfecta.

Ansel Adams, es conocido también como el creador del “sistema de zonas”, un método de medición y revelado que utiliza para dividir la gradación de luz en una escena en 11 zonas diferentes, del blanco al negro. Trabajando intensamente, tanto en la captación de la fotografía como en el postproceso en el laboratorio. Esto le permitía visualizar los diferentes niveles de gris en la fotografía final con gran precisión.

Su prestigio y popularidad se deben, sobre todo, a que revolucionó la fotografía de paisaje en los años 20 y 30 del siglo pasado, alineándola con la estética modernista promovida por Stieglitz y Strand. El grado de control de los procesos fotográficos conseguidos por Adams se plasmó en imágenes de una pureza y belleza formal sin precedentes. Con todo y con ello, fue criticado abiertamente por fotógrafos como Cartier-Bresson por no poner seres humanos en sus fotografías.

En 1932 Adams, con Strand, Imohen Cunningham, Weston y otros, formó el conocido Grupo f/64, caracterizado por su realismo y la utilización de los mayores cierres posibles en la obturación de los objetivos, al objeto de lograr las mayores cotas de realismo y definición en sus negativos. Este grupo de fotógrafos defendían el detalle y la estética naturalista, la llamada fotografía directa, que había sido impulsada inicialmente por Paul Strand, y que tiene sus raíces en artistas del siglo XIX como Timothy O'Sullivan.

Podemos decir que, con mayor o menor intensidad, compaginó casi durante toda su carrera como fotógrafo sus dos grandes caras. El lado más popular, su obra personal, con sus extraordinarios paisajes, y esa parte más oculta, pero necesaria en el plano económico, que le llevó a trabajar a sueldo de empresas privadas de todo tipo. 

También ayudó a fundar el departamento de fotografía del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), el primer departamento de esta clase en un museo.

Ansel Adams publicó una gran cantidad de libros tanto de sus fotografías como técnicos, que aun hoy siguen siendo el referente para todo tipo de fotógrafos, pero en especial para los aficionados al blanco y negro, hasta su fallecimiento, en 1984.

En definitiva, una tarde agradable, instructiva y entretenida que nos ha hecho conocer, de la mano de un gran fotógrafo, a un grande (con mayúsculas) de la fotografía histórica internacional.